Por admirable providencia de Dios nuestro Señor y la cooperación de las personas humanas que han sido fieles a la gracia, no ha sufrido la diócesis de Cuenca la ruptura que afectó a la Acción Católica en gran parte del resto de España. La presencia en nuestra diócesis de un pastor eximio, sumamente fiel a la Iglesia y al Concilio Vaticano II, capaz de ser fiel sin importarle el juicio de los hombres, hizo posible el milagro. Nos referimos a Don José Guerra Campos, Obispo de Cuenca entre 1973 y 1996. La Acción Católica General permaneció vigorosa hasta nuestros días en las Ramas de Mujeres y de Jóvenes (incluía también esta última a los Aspirantes) .
Mas no habría sido posible a Don José mantener la vitalidad de la Acción Católica si no hubieran cooperado con él buenos y celosos consiliarios. En concreto, en la Rama de Jóvenes (y Aspirantes) ha sido excelente consiliario Don Gratiniano Checa Colmena, que desde el fin de los años sesenta viene desempeñando dicha misión. Ya el Obispo anterior a Don José, también de vida santa, Don Inocencio Rodríguez, vio en “Don Grati”, como le conocemos, un don especial para la Juventud , llegando a liberarlo plenamente de otras tareas ministeriales en parroquias para que se dedicara en cuerpo y alma a la Juventud de Acción Católica.
Por su parte, el sucesor de Don José, Don Ramón del Hoyo lo mantuvo en el puesto. Y así sigue siendo en la actualidad, siendo Obispo de esta diócesis desde febrero de 2006 Don José María Yanguas Sanz.
Desde que Don Gratiniano empezó a actuar como Consiliario Diocesano de JAC se formó un grupo interparroquial constituido por sus más estrechos colaboradores, con los que se creó la Comisión Diocesana (los dirigentes), que promovían las iniciativas apostólicas que se realizaban en toda la Diócesis , por la cual surgieron gran cantidad de grupos parroquiales, tanto en la ciudad como en numerosos pueblos.
Sin embargo, debido a que los grupos constituidos en las parroquias no eran demasiado duraderos, con gloriosas excepciones, se vio la necesidad de dar una constitución más sólida y permanente al grupo interparroquial, ya que este grupo no sólo perseveraba sino que crecía de día en día.
El primer problema que surgió fue el tener que encontrarse en la calle, sin poder contar ni con un pequeño local donde poder reunirse. Por ello, desde el comienzo Don Gratiniano soñó con adquirir unos locales donde se pudiera tener capilla y rezar, salas para reuniones y una biblioteca para la formación espiritual de los jóvenes. Contra todo pronóstico, Don Gratiniano, sin ningún tipo de recursos económicos, pero con gran fe en la providencia, consiguió adquirir unos locales que fueron bendecidos en 1973 por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Don Inocencio Rodríguez Díez, que profundamente emocionado alababa la fe que había conseguido lo que parecía imposible sin presupuesto económico para ello.
Poco después estos locales fueron quedando pequeños para la gran cantidad de jóvenes y niños que asiduamente acudían al centro, por lo que Don Gratiniano compró otros nuevos, más grandes, que son los que actualmente constituyen la sede social de la JAC de la diócesis de Cuenca, que fueron bendecidos con gran gozo por el Excmo. y Rvdmo. Sr. Don José Guerra Campos el año 1980.
En los años 80 y hasta bien mediados los 90 la Juventud de Acción Católica de Cuenca mantiene plenamente su vigor y se extiende por numerosos rincones de la diócesis, siendo habituales sus “viajes apostólicos” de domingos y festivos, en los que se visitan diversos pueblos para crear nuevos grupos allí donde los párrocos lo desean o para visitar y consolidar los ya existentes. Poco a poco surge también en diversos centros la costumbre de que sea dirigido un retiro anual por parte del Consiliario o Viceconsiliario diocesano, desplazados desde la ciudad con tal fin.
En dicha época hubo numerosos grupos parroquiales en varias parroquias de la ciudad, en el colegio de las Madres Josefinas, y en numerosos pueblos de nuestra diócesis. Es más, llega incluso a colaborar, a petición del Sr. Cardenal Arzobispo de Toledo, D. Marcelo González Martín, en la formación de la JAC en dicha diócesis tanto en la capital como en algún pueblo, obteniendo muy buenos resultados.
Hemos hablado de Viceconsiliario, y es que es tanta la actividad en la Juventud de Acción Católica que desde 1987 Don Gratiniano recibe la ayuda de un Viceconsiliario, que comparte con él la tarea de animar y dirigir espiritualmente a los Jóvenes y a los Aspirantes. Dicho cargo lo han ejercido antiguos jóvenes de Acción Católica llegados al sacerdocio. En primer lugar lo fue D. Antonio Martínez Racionero, hoy Vicario General de la Diócesis de Santa Rosa ( La Pampa ) en la República Argentina , donde es también Asesor de la Acción Católica (lo que en España denominamos Consiliario). Después, cumplió la misma función D. Juan Manuel Cabezas Cañavate.
Gran cantidad de vocaciones surgen de la Juventud de Acción Católica de Cuenca: numerosos sacerdotes diocesanos, religiosas de diversas Órdenes y Congregaciones, miembros de diferentes institutos seculares, misioneros, religiosos, etc.
En los últimos años de la década de los noventa y los primeros del siglo XXI se produce en la diócesis cierta tirantez, con una especie de complejo de inferioridad, con deseos de imitar lo desarrollado por otras diócesis, en las que por cierto apenas se han obtenido resultados positivos para la creación y el relanzamiento de la Acción Católica. Se intenta romper con la historia anterior de la Juventud de Acción Católica en nuestra diócesis y la consecuencia es que se pierden gran cantidad de centros y se produce desorientación estéril en otros. No obstante, apoyado por el Sr. Obispo el grupo interparroquial en el que tiene su sede social la Comisión Diocesana continúa su trabajo apostólico, aunque mermado en el número de sus miembros, y consigue mantener cierta actividad con jóvenes y aspirantes en algunas parroquias de la diócesis.
Por contraste con la situación de JAC en estos años se consolida y se fortalece, en estrecha vinculación con la JAC de Cuenca, un grupo de jóvenes matrimonios, antiguos jóvenes de Acción Católica, que despliegan una importante labor apostólica y hacen presente a la Iglesia en la sociedad conquense. Dicho grupo realiza su formación habitual y cuida su espiritualidad en el centro interparroquial de los JAC, tras haber recibido el visto bueno y la bendición para ello de los Sres. Obispos que han pastoreado por la diócesis de Cuenca. Por supuesto, están coordinados con la comisión de los Adultos de Acción Católica y dependientes de la misma, pero a la vez colaboran estrechamente cuando es necesario en la actividad apostólica de los Jóvenes de AC y viceversa, además de aportar un buen número de Aspirantes a las listas de la Acción Católica.
Desde hace unos años la Rama de Mujeres de Acción Católica se unió con la de Hombres de Acción Católica formando el Movimiento de Adultos de Acción Católica.