Es el más importante movimiento apostólico de vida seglar no consagrada, y ello por la estrechísmia vinculación a la jerarquía de la Iglesia Católica, y de un modo especial al Papa: es la unión más íntima posible para un movimiento de apostolado seglar.

 

Es una gracia especialísima la que Dios nos ha hecho dándonos la posibilidad de ser apóstoles en la Acción Católica: hoy en día hay muchas sectas, que arrastran a la perdición y al engaño a multitud de personas. Nosotros nos mantenemos fieles a Cristo obedeciendo al Papa, pues Jesús dijo en el Evangelio, en muchas ocasiones, a San Pedro, que sobre él fundaba su Iglesia, que lo ponía a él como supremo pastor:

 

- «Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia.» (Mt 16, 17-19)

- «Pedro, ¿me amas más que éstos?... Apacienta mis corderos.» (Jn 21, 15)

Obedeciendo al Papa obedecemos a Cristo, y tenemos la seguridad de ir por buen camino, de estar en la Verdad. El Papa nos tiene en su corazón, y hemos de apoyarlo con todas nuestras fuerzas: de palabra, de obra, con nuestra oración... Así contribuiremos a la unión de la Iglesia, a que todos obedezcan al Papa y seamos así, como Cristo pidió al Padre, un solo rebaño bajo un solo pastor.

 

En la medida de nuestra unión con el Papa estaremos unidos a Cristo, y participaremos de la misma vida de Cristo, lo cual es poseer anticipadamente el Cielo viviendo aún en la tierra. Y esto no es otra cosa que la santidad misma, y por eso dijo el Papa Pablo VI: «La Acción Católica debe ser escuela de santidad».

 

Todo miembro de Acción Católica debe cumplir tres cosas; es el trípode sobre el que debe apoyar su vida, y cada uno de estos elementos es fundamental (ej. del trípode que le falta una pata):

 

1) Formación religiosa - moral , para saber dar respuesta de nuestra fe y prevenirnos contra engaños de doctrinas erróneas. Consiste fundamentalmente en asistir a las reuniones.

 

2) Vida interior , para ir conformándose con Cristo. Mediante la asistencia a Misa los domingos y fiestas de guardar, y a ser posible los primeros viernes de mes, incluso diaria; la oración de la mañana y de la noche, las horas santas, comunión y confesión frecuentes, leer vidas de santos, hacer visitas a Jesús sacramentado, rezar el rosario, meditación, etc. Progresivamente haciendo más, y mejor.

 

3) Apostolado : consiste en llevar las almas a Cristo. Es Cristo quien debe actuar a través de nosotros. Nuestro apostolado será eficaz en la medida en que tengamos espíritu de oración, y Cristo reine en nuestra alma; de ahí la importancia de rezar. Hay dos tipos: individual (corregir blasfemias e irreverencias, invitar a Acción Católica, aconsejar rezar al que no lo haga, dar buen ejemplo de vida cristiana, etc.) y colectivo o en grupo (trabajar en alguna vocalía):

 

- Biblioteca: su fin es procurar libros para la formación cristiana y la vida interior.

- Caridad: visitas a ancianos, recogida de alimentos, ropa...

- Misiones: cartas, campañas de recogida de dinero y medicina...

- Piedad: organización de retiros, rosarios, actos de reparación...

- Pueblos: para organizar la Acción Católica en los pueblos de la diócesis.

- Atlético-recreativos: excursiones, festivales, concursos, deportes...

- Juveniles: reuniones con niños, actividades para ellos...

- Tesorería: colaborar con el mantenimiento económico de la A.C.

- Campamentos: organizan todos los años varios turnos de unos quince días.

- Prensa: redacción del 'Kerygma', de peques y mayores.

- Limpieza: para barrer y fregar las habitaciones.

Los campos de la Acción Católica son todos los que necesite la Iglesia.

Jesús quiere que le acerquemos las almas de todos los hombres. Es el glorioso combate a que somos llamados. No hay batalla de mayor importancia que ésta: nuestro enemigo es el pecado, nuestros reyes Jesús y María, nuestro capitán es el Papa, nuestra espada el amor, nuestro escudo la oración, el territorio que tenemos que conquistar para nuestros reyes es el corazón de nuestros hermanos, nuestro estandarte es la insignia de A.C. Quien la lleva sobre su pecho, muestra a los demás cuál es su capitán y cuál la importante misión a que ha sido llamado por Cristo. Nuestro trofeo va a ser la eternidad.

 

Para ser digno miembro de A.C., hay que ser muy valiente y saber ir en contra de la corriente del mundo, renunciando a todo pecado, aunque esto nos llegase a costar la misma vida. El Papa nos dijo en una ocasión: «Os digo a cada uno: ánimo; sé valiente y generoso, cuento contigo; honra a Cristo, a la Iglesia y al Papa» (Juan Pablo II).

 

Condiciones para la imposición de la insignia:

- Llevar dos meses asistiendo regularmente a las reuniones.

- Colaborar económicamente al mantenimiento de A.C. en la medida de las posibilidades de cada uno.

- Participar en alguna actividad: redacción de artículos para el Kerygma, concursos, equipos de deportes, ficha de libros en la biblioteca...